La Palabra Revela Nuestra Defensa
“Toda La Armadura de Dios”
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Efesios indica claramente que el conflicto con Satán es espiritual, y por lo tanto ninguna arma material se puede emplear con efectividad contra él y sus servidores. No se nos da una lista de tácticas específicas que él usará. Sin embargo, el pasaje es muy claro en que cuando seguimos fielmente todas las instrucciones, podremos permanecer firmes y obtendremos la victoria, a pesar de sus ofensivas.
El primer elemento de nuestra armadura es la verdad y nuestra protección la Justicia de Dios en Cristo.
¡Manténganse firmes! Que su ropa de batalla sea la verdad y su protección la justicia.
Esto es fácil de entender, puesto que Jesús dice que Satanás es “el padre de la mentira”.
El engaño es una de las cosas que Dios considera abominables. Una “lengua mentirosa” es una de las cosas que Él describe como “aborrecibles para Él”.
Por lo tanto, somos exhortados a revestirnos de la verdad para nuestra preparación y liberación, y para beneficio de aquellos ante quienes somos testigos.
También en el versículo 14, se nos dice que nos vistamos con la coraza de justicia. Una coraza debía proteger al guerrero de una herida fatal en el corazón y otros órganos vitales. Esta justicia no se refiere a las obras de justicia hechas por los hombres. Sino más bien, se trata de la justicia de Cristo, imputada a nosotros por Dios y recibida por fe, la cual guarda nuestros corazones contra las acusaciones y cargos de Satán, y protege nuestro ser interior de sus ataques.
¡Manténganse firmes! Que su ropa de batalla sea la verdad y su protección la justicia.
El versículo 15 habla de la preparación de los pies para el conflicto espiritual. En la guerra, algunas veces el enemigo ponía peligrosos obstáculos en el camino de avanzada de los soldados. La idea de la preparación con el evangelio de la paz como calzado, sugiere que necesitamos avanzar dentro del territorio de Satanás, conscientes de que habrá trampas, con el mensaje de gracia tan esencial para ganar almas para Cristo. El mal tiene muchos obstáculos colocados en el camino para detener la propagación del evangelio.
Estén siempre listos para anunciar las buenas nuevas de la paz.
El escudo de la fe, del que habla el versículo 16, hace inefectivo el ataque del Satán de sembrar dudas respecto a la fidelidad de Dios y Su Palabra.
Sobre todo, tomen el escudo de la fe para apagar los dardos de fuego que arroja el maligno.
Nuestra fe de la que Cristo es el “autor y consumador” es como un escudo de oro, precioso, sólido y substancial.
El yelmo de la salvación del versículo 17 es protección para la cabeza, manteniendo protegida la parte más crítica del cuerpo. Podríamos decir que nuestra manera de pensar necesita ser preservada. La cabeza es el asiento de la mente, la cual, cuando ha sido guardada por la segura “esperanza” del Evangelio para la vida eterna, no recibirá falsa doctrina, o dará lugar a las desesperantes tentaciones de Satanás. La persona no salva, carece de la esperanza de protección contra los embates de la falsa enseñanzas, porque está sin el casco de la salvación y su mente es incapaz de discernir entre la verdad y el engaño espiritual.
El versículo 17 se interpreta a sí mismo como el significado de la espada del Espíritu: es la Palabra de Dios. Mientras que todas las otras piezas de la armadura espiritual son de naturaleza defensiva, la espada del Espíritu es la única arma ofensiva en la armadura de Dios. Habla de la integridad y el poder de la Palabra de Dios. No es concebible un arma espiritual más grande que ésta. En las tentaciones de Jesús en el desierto, la Palabra de Dios fue siempre Su poderosa respuesta a Satanás. ¡Qué bendición es, que esa misma Palabra esté a nuestra disposición!
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
En el versículo 18, se nos dice orar en el Espíritu (esto es con la mente de Cristo, con Su corazón y Sus prioridades), además de usar la armadura completa de Dios. No podemos descuidar la oración, ya que es el medio por el cual obtenemos la fortaleza espiritual de Dios. Sin oración, sin confianza en Dios, nuestros esfuerzos en la guerra espiritual son vacíos e inútiles. La armadura completa de Dios -la verdad, la justicia, el evangelio, la fe, la salvación, la Palabra de Dios y la oración- son las herramientas que Dios nos ha dado, a través de las cuales podemos ser espiritualmente victoriosos, superando los ataques y tentaciones de Satanás.
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