El Cielo......es consciencia,integridad,espíritu,libertad y obediencia él cumplimiento de su palabra va más allá de una vida práctica vivir su aprendizaje.
Experiencia de vida en el desarrollo del crecimiento y madurez de la personalidad.
Ser padre es una escuela constante en la cual aprendemos tolerancia, paciencia y sobre todo aprendemos que el amor siempre esta en expansión lo que realmante le podemos dejar a nuestros hij@s el legado de Dios dentro de la voluntad y obediencia de su palabra.
Entre todas las formas de manifestación divina, la revelación de Dios en Cristo es la manifestación más intensa que podamos recibir. En Cristo vivimos para Dios y el se manifiesta a todos los hombres, pero al ser su manifestación una relación interpersonal, puede admitir diversos grados de gratitud y plenitud. La palabra de Dios es el correlato de la voz de la consciencia que resuena en todo hombre. La revelación escrita es en todo rigor, palabra de Dios y como tal fuente de vida para quienes le dan albergue.
2 JUAN 1:4-8 RVR1960
“Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.”
Esta revelación de Dios es Cristo es intrínsecamente histórica como lo es el ser humano, destinatario de la misma, no en el sentido banal y transitorio e inconsistente. La historia no es un accidente de la revelación sino su rigurosa acción puesta en acto.
2 JUAN 1:9-10, 13 RVR1960
“Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan. Amén.”
https://bible.com/bible
149/2jn.1.9-13.RVR1960
Proverbios 15:24
'24 Para el entendido, la vida es un camino ascendenteque lo aleja de caer en el sepulcro.'
Hay quien vive del aire sin conocerlo. Y así
vivimos de Dios y en Dios acaso, en Dios
Esta su Espíritu y conciencia de la sociedad y del
universo todo, en cuanto ese es también sociedad.
Dios no es sentido sino en cuanto es vivido, y
no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Él
(Mat 4- 4,Deut. 8- 3):
Y esta personalización del todo, del Universo a
que nos lleva el amor, la compasión, es la de una persona que abarca y encierra
en si a las demás personas que
la componen. Es el único modo de dar al
Universo finalidad dándole conciencia. Porque donde no hay conciencia no hay
tampoco finalidad que supone un propósito. Y la fe en Dios no estriba, como
veremos, sino en la necesidad vital de dar finalidad a la existencia, de hacer
que responda a un propósito. No para comprender el por qué, sino para sentir y
sustentar el para qué último, necesitamos a Dios para dar sentido al Universo…
Y tampoco debe extrañar que se diga que esa
conciencia del Universo esté compuesta e integrada por las conciencias de los
seres que el Universo forman, por la conciencia personal distinta de las que la
componen. Solo así se comprende lo de que en Dios seamos, nos movamos y
vivamos...
¿No es que acaso vivimos y amamos, esto es,
sufrimos y compadecemos en esa Gran Persona envolvente a todos, las personas
todas que sufrimos y compadecemos y los seres todos que luchan por
personalizarse, por adquirir conciencia de su dolor y de su limitación? ¿Y no
somos acaso ideas de esa Gran Conciencia total que al pensarnos existentes nos
da la existencia? ¿No es nuestro existir ser por Dios percibidos y sentidos?
Es tal nuestro anhelo de salvar a la
conciencia, de dar finalidad personal y humana o al Universo y a la existencia,
que hasta en un supremo, dolorosísimo y desgarrador sacrificio llegaríamos a
oír que se nos dijese que si nuestra conciencia se desvanece es para ir a
enriquecer la Conciencia infinita y eterna, que nuestras almas sirven de
Alimento al Alma Universal. Enriquezco, sí, a Dios, porque antes de yo existir
no me pensaba como existente porque soy uno más, uno más, aunque sea entre
infinitos, que como habiendo vivido y sufrido y amado realmente, quedo en su
seno. Es el furioso anhelo de dar finalidad al Universo, de hacerle consciente
y personal, lo que nos ha llevado a creer en Dios, a querer que haya Dios, a
crear a Dios, en una palabra. ¡A crearle, sí! Lo que no debe escandalizar se
diga ni al más piadoso teísta. Porque creer en Dios es en cierto modo crearlo:
aunque Él nos cree antes. Es Él quien en nosotros se crea de continuo a sí
mismo.
Hemos creado a Dios para salvar al Universo de
la nada, pues lo que no es conciencia y conciencia eterna, consciente de su
eternidad y eternamente consciente, no es nada más que apariencia. Lo único de
veras real es lo que siente, sufre, compadece, ama y anhela, es la con ciencia;
lo único sustancial es la conciencia. Y necesitamos a Dios para salvar la
conciencia no para pensar la existencia, para sentir para qué es… Él amor es
contra sentido si no hay Dios en nuestra consciencia.
El Rey David comparando las memorias del pasado las proezas del pueblo de Dios y su angustia por la ausencia del espíritu de Dios experimenta un vacío existencial de muerte natural sin el aliento de la palabra de Dios le parecía morir. Por lo cual eleva oración para conocer la verdad y el aliento del significado del nombre de Dios.
Salmos 143:10 RVC
“Tú eres mi Dios; enséñame a hacer tu voluntad, y que tu buen espíritu me guíe por caminos rectos.”
El rey en un estado de ansiedad y angustia preocupado por su condición establece la fuerza más poderosa de la creación activa la oración buscando dirección y conexión con el espíritu de Dios.
Salmos 143:1-3 RVC
“Señor, escucha mi oración atiende a mi súplica. Tú eres justo y fiel; ¡respóndeme! Pero no me juzgues con dureza, pues ante ti nadie puede justificarse. Mi enemigo me ha perseguido con saña; ha puesto mi vida por los suelos. Me hace vivir en tinieblas, como los muertos.”
El presente que el rey experimenta es la más grande batalla que puede enfrentar un ser humano en angustia identificando su ser como tierra seca y sin agua de vida. Toma aliento en las experiencias que recuerda del pasado cuando Dios realizó grandes proezas con su pueblo. Sintiendo la más grande necesidad espiritual de vivir por el agua de vida que es la palabra de Dios.
Salmos 143:4-6 RVC
“Mi espíritu está totalmente deprimido; tengo el corazón totalmente deshecho. Cuando evoco los días de antaño, y me acuerdo de tus grandes proezas y pienso en todo lo que has hecho, elevo mis manos hacia ti, pues tengo sed de ti. ¡Soy como tierra seca!”
El rey evoca su oración hacia la luz de la creación la palabra de Dios la cual es luz a su alma por él espíritu de Dios encontrando refugio fortaleza confianza y seguridad en las manos de Dios.
Salmos 143:7-9
“Señor, ¡respóndeme, que mi espíritu se apaga! ¡No te escondas de mí, o seré contado entre los muertos! Muéstrame tu misericordia por la mañana, porque en ti he puesto mi confianza. Muéstrame el camino que debo seguir, porque en tus manos he puesto mi vida. Señor, líbrame de mis enemigos, pues tú eres mi refugio.”
La relación de la oración con el rey obtiene resultados de aprender de esa necesidad física por conocer el espíritu de la ley de Dios el cual instruye a su propio espíritu en el orden del rey que es vivificado y es instruido por la fe en el nombre del señor. El cual pide hacer su voluntad guiado y dirigido para estar conectado con el verdadero rey que es su señor al cual él sirve.
Salmos 143:10-12 RVC
“Tú eres mi Dios; enséñame a hacer tu voluntad, y que tu buen espíritu me guíe por caminos rectos. Señor, por tu nombre, vivifícame; por tu justicia, líbrame de la angustia; por tu misericordia, acaba con mis enemigos; ¡destruye a los que atentan contra mi vida, porque yo soy tu siervo!”
La física que trabaja en lo natural sin la ayuda de Dios y el que vive en fe confiado en el poder de sus fuerza alcanza una mano amiga siempre se distingue entre el necio y el justo la sabiduría de Dios siempre hace la diferencia con el buen consejo de su palabra.
“El solitario persigue su interés, cualquier consejo lo enfada.”
El río caudaloso y manantial de la sabiduría en los proverbios ilustran el buen consejo y la la compañía del que aprende de la integridad y el valor de la palabra que nos ayuda a comprender la vida en la virtud del conocimiento del carácter por su gracia.
PROVERBIOS 18:2-8
“Al necio no le gusta comprender, sino expresar su opinión. La deshonra acompaña al malvado y el desprecio a la ofensa. Aguas profundas, las palabras humanas; río caudaloso, el manantial de la sabiduría. No está bien favorecer al culpable condenando al inocente en el juicio. Los labios del necio se meten en líos, sus palabras le ocasionan golpes. La boca del necio es su ruina; sus palabras, una trampa mortal. Las palabras del calumniador son golosinas que penetran hasta lo más profundo.”
Nuestras relaciones de vida familiar de trabajo y comunidad con nuestro pueblo. Influenciarán nuestros pensamientos con la actitud del sentido que apliquemos entre lo natural y la verdadera auto estima propia que forma la gracia por los proverbios inspirados por él espíritu de Dios.
“El nombre del Señor es fortaleza, a ella acude el justo para protegerse. El alcázar del rico es su hacienda, cual muralla protectora la imagina. A la soberbia sigue la ruina, a la humildad la fama. Quien responde sin escuchar se abochorna en su necedad.* El animoso soporta la enfermedad; al abatido, ¿quién lo levantará? Mente inteligente adquiere saber, oído sabio busca conocimiento. El regalo abre todas las puertas, introduce a cualquiera ante los grandes. Quien primero habla en un pleito cree estar en posesión de la razón, pero llega su adversario y lo desmiente. La suerte zanja disputas y decide entre poderosos. Hermano ofendido es fortín irreductible, las disputas son los cerrojos de su encastillamiento. Una persona se alimenta de sus palabras y se sacia con el producto de sus labios. Muerte y vida dependen de la lengua, según se utilice así será el resultado. Quien encuentra esposa encuentra un bien y obtiene el favor del Señor. El pobre habla suplicando, el rico responde con dureza. Hay camaradas que se destrozan, pero también amigos más íntimos que hermanos.”
Los seis días de la creación una obra perfecta en el orden de su palabra.
Primer Día
Génesis 1:1-2
“Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.”
“Y dijo Dios: «¡Que haya luz!» Y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas; a la luz, Dios la llamó «Día», y a las tinieblas las llamó «Noche». Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día primero.”
“Luego dijo Dios: «¡Que haya algo firme en medio de las aguas, para que separe unas aguas de otras aguas!» Y Dios hizo una bóveda, y parte de las aguas quedaron arriba de la bóveda, y parte de las aguas quedaron abajo. Y así fue. Dios llamó «cielos» a la bóveda. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día segundo. También dijo Dios: «¡Que se junten en un solo lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que se descubra lo seco!» Y así fue. A lo seco, Dios lo llamó «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares». Y vio Dios que era bueno.”
“Luego dijo Dios: «¡Que haya algo firme en medio de las aguas, para que separe unas aguas de otras aguas!» Después dijo Dios: «¡Que produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su género, y cuya semilla esté en ellos!» Y así fue. Y así la tierra produjo hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árboles que dan fruto según su género, y cuya semilla está en ellos. Y vio Dios que era bueno. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día tercero.”
“Luego dijo Dios: «¡Que haya algo firme en medio de las aguas, para que separe unas aguas de otras aguas!» Luego dijo Dios: «¡Que haya lumbreras en la bóveda celeste, para que separen el día de la noche y sirvan de señales para las estaciones, los días y los años! ¡Que sirvan de lumbreras en la bóveda celeste, y que alumbren sobre la tierra!» Y así fue. Y Dios hizo las dos grandes lumbreras: el sol, para ser el rey del día, y la luna, para ser la reina de la noche. Además, hizo las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda celeste, para que alumbraran sobre la tierra, para que reinaran en el día y en la noche, y para que separaran la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día cuarto.”
https://bible.com/bible/146/gen.1.6-19.RVC
Quinto Día
Génesis 1:6, 20-23
“Luego dijo Dios: «¡Que haya algo firme en medio de las aguas, para que separe unas aguas de otras aguas!» Y dijo Dios: «¡Que produzcan las aguas seres vivos, y aves que vuelen sobre la tierra, por la bóveda celeste!» Dios creó entonces los grandes monstruos marinos, y todo ser vivo que repta y que las aguas produjeron según su género, y todo animal alado según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense! ¡Llenen las aguas de los mares! ¡Que se multipliquen las aves en la tierra!» Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día quinto.”
“Luego dijo Dios: «¡Que haya algo firme en medio de las aguas, para que separe unas aguas de otras aguas!» Luego dijo Dios: «¡Que produzca la tierra seres vivos según su género; y bestias, serpientes y animales terrestres según su especie!» Y así fue. Y Dios hizo animales terrestres según su género, y ganado según su género, y todo animal que repta sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: «¡Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza! ¡Que domine en toda la tierra sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y las bestias, y sobre todo animal que repta sobre la tierra!» Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!» Y dijo Dios: «¡Miren! Les he dado toda planta que da semilla y que está sobre toda la tierra, y todo árbol que da fruto y semilla. Ellos les servirán de alimento. Para toda bestia de la tierra, y para todas las aves de los cielos, y para todo lo que repta sobre la tierra y que tiene vida, toda planta verde les servirá de alimento.» Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo ello era bueno en gran manera. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ese fue el día sexto.”
Se originó toda esencia y sustancia en virtud de la fe como fundamento en él séptimo día el reposo de toda su obra en la libertad de su espíritu santificó su obra.
Manifestada en la luz del Padre, en la sabiduría del hijo en Cristo toda su redención eterna vive conectada por su eterno amor, una relación que dirige su santo espíritu donde reposa su gracia por su inagotable bendición.
Séptimo Día
Génesis 2:1-4
“Así fueron terminados los cielos y la tierra y todo lo que existe. Dios terminó en el día séptimo la obra que hizo; y en ese día reposó de toda su obra. Y Dios bendijo el día séptimo, y lo santificó, porque en ese día reposó de toda su obra. Estos son los orígenes de los cielos y la tierra cuando fueron creados, el día que Dios el Señor hizo la tierra y los cielos,”
En los proverbios de la palabra del libro de la ley y la gracia nos brindan principios junto a instrucciones a seguir para el orden de su creación entre el cielo y la tierra la humildad el honor y una larga vida fluyen del propio espíritu de la luz que recibimos por él nombre del carácter del autor del libro de la creación.
Proverbios 22:1-6
“Es mejor ser respetado que ser rico, porque el buen nombre es más importante que el oro o la plata. El rico y el pobre tienen en común que el SEÑOR los creó a ambos. El prudente ve el peligro y lo evita; el insensato sigue adelante y recibe el daño. Respeta al SEÑOR y sé humilde, así tendrás riquezas, honor y una vida verdadera. El perverso vive metido en problemas; el que aprecia su vida se mantiene alejado de ellos. Enseña al niño a ser honesto y cuando sea adulto no dejará de serlo.”
Su palabra es aliento para nuestra alma es su amor dirección en el camino. Su ley es vida para el alma nada tiene mas valor para sus hijos que su verdad en su paz por ella vive en su formación la misericordia y su bondad.
Proverbios 22:7-16
“El pobre es esclavo del rico; el que pide dinero prestado se convierte en servidor del que le presta. El que siembra dificultades, cosechará desgracias; terminará destruido por el mal que les causó a los demás. El que es generoso recibirá bendición por compartir su alimento con los pobres. Haz que se vaya el arrogante, que con él se irán los problemas y se acabarán las discusiones y los escándalos. Por la sinceridad de sus palabras, el que es honesto se ganará la amistad del rey. El SEÑOR protege el conocimiento verdadero, pero se opone a los mentirosos. El perezoso dice: «No puedo ir a trabajar ahora porque afuera hay un león y puede matarme». La boca de la adúltera es una trampa muy honda y el que caiga en ella se acarreará la ira del SEÑOR. La necedad hace parte del corazón del muchacho, pero la vara de la disciplina hará que se corrija. Explotar al pobre con tal de hacerse rico o darle regalos a los ricos, son dos maneras de arruinarse.”
Su palabra siempre fue luz de su infinito amor para que corrra por todo el camino su eterna sabiduría como luz en su bendición.
La humildad en los consejos de su palabra no consiste en rebajarte ni en elevarte por encima de otros, sino en ver con claridad lo que está bajo tu control y aceptar con serenidad lo que no lo está. Cuando reconoces tus errores sin vergüenza, escuchas sin afán de imponerte y ayudas sin esperar recompensa, actuas conforme a la naturaleza racional que te fue dada. Así, caminas firme sobre la tierra: sin orgullo cuando eres elogiado, sin abatimiento cuando eres ignorado, pues sabes que tu verdadero valor no depende de la opinión ajena, sino del uso recto natural y divino de su verdad.
Proverbios 22:17-29
“Presta atención a mis palabras, que son consejos sabios, y ponte a pensar en mis enseñanzas. Si te las aprendes de memoria y las repites al pie de la letra, tendrás una grata experiencia. Confía siempre en Dios. Hoy te doy treinta sabios consejos; los he escrito pensando en ti. Son dignos de confianza, para que sepas responder a quienes te pregunten. No abuses del pobre solo porque es pobre, ni seas injusto con él en los tribunales. Dios es abogado de los pobres, y dejará sin nada a quienes les quiten todo. No te juntes con gente de mal genio ni te hagas amigo de gente violenta, porque puedes volverte como ellos y pondrás tu vida en peligro. No te comprometas a pagar deudas que no sean tuyas, porque si no las pagas te quedarás en la calle. Mantén el tamaño de tu terreno tal como lo recibiste de tus padres. Dime quién se esfuerza en el trabajo y te diré quién comerá como rey.”
Esa luz secreta se encuentra oculta esperando la hora de su revelación, y esta revelación depende de cada uno de nosotros en nuestra relación con la verdad de su palabra donde cobra vida su espíritu en él corazón. La gracia de Dios fue la de haber insertado esta luz en nuestro interior por la vida de Jesús él mesías. Sin embargo, depende de cada uno de nosotros extraer esa realidad estando apercibidos y vigilantes en su verdad en tu realidad cobra vida en nuestras almas que se sostienen por la luz del hijo del hombre que espera él SER del hijo de Dios.
SAN LUCAS 12:35-36
“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.”
Lamentablemente, muchas falsas doctrinas e ideologías han dejado al ser humano como sujeto pasivo frente a la realidad confundida en que vive el ser humano sin la verdad de Dios. Él hombre sin Dios es una especie de marioneta de las circunstancias en un entorno enajenados de la realidad del espíritu de la ley de Dios que es su palabra en su gracia.
“Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.”
Sin embargo, el alma siente en su interior el fuego del Reino de Dios, ese espíritu en Cristo que anida en cada uno de nosotros y que no depende de nadie, solo del hijo del hombre para que cultivemos y estemos alertas y vigilantes en su espíritu de vida que nos libera de toda oscuridad y carga opresiva de nuestra existencia natural. Sin la protección del amor de su espíritu estamos apagados y privados de su presencia.
SAN LUCAS 12:38
“Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.”
Cada alma es ese fuego que aún no logró encenderse en la pasión del hijo del hombre de Dios padre que nos sentará en su mesa.
Cada alma es un potencial dormido que está esperando el momento oportuno para que se pueda revelarse y demostrar en lo natural lo que anida en cada uno de nosotros en su interior.
Somos luces que aún no han iluminado el entorno y que esperan a que su voluntad se ponga en acción por la verdad vigilante del reino de Dios en nuestros corazones.
SAN LUCAS 12:39
“Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.”
Para lograrlo, debemos trabajar de modo responsable y comprometidos en extraer esas riquezas espirituales del hijo del hombre que se mantienen vigilantes y atentos a su amor y gracia que nos brindan su paz en una zona de confianza y fe dirigidos por la sabiduría del temor de Dios en su servicio vigilante a su proceso.
Lucas 12:40
“Así mismo deben ustedes estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.”