LA POSIBILIDAD DE CONOCER AL HOMBRE
A fines del siglo VII antes de
Cristo, nació, en lo que hoy es
Turquía, la filosofía occidental. La preocupación de los primeros filósofos era encontrar el origen de todas las
cosas, del mundo que nos rodea. A este primer período se llamó cosmológico porque el interés estaba centrado en el cosmos. A partir de
Sócrates (siglo V A. C.) y de
los sofistas, el interés se
centra fundamentalmente en el hombre. (') por eso, a esta etapa de la reflexión filosófica se le llama antropológica. En el pórtico
del templo de Delfos, frecuentado por personas que buscaban iluminación interior de parte de aquellos que se
suponía tenían la capacidad para impartir sabiduría, había escrita esta exhortación: CONOCETE A TI MISMO. Esta exhortación tiene validez y pertinencia tanto hoy como la tuvo ayer. Desde Sócrates en adelante, el hombre ha sido el
tema favorito de filósofos y
poetas.
La filosofía del Hombre, señala que
esta división no puede
considerarse absoluta, ya que se puede encontrar en los presocráticos reflexiones acerca del hombre.
La validez de esta división por cuanto: "los presocráticos tendían a concebir al hombre en función del cosmos, mientras los sofistas y
Sócrates tendían a
concebir al cosmos en función
del hombre",
Pero Dios Se Había Adelantado
En Su Creación
GÉNESIS 1:27
'Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.'
https://www.bible.com/es/bible/149/GEN.1.27.RVR1960
Que hoy conocemos al átomo mejor que a la mente que conoce al átomo. Si pudiéramos
llegar a obtener con respecto a la mente tan solo la mitad de la comprensión que la física ha logrado sobre los elementos de la materia, estaríamos probablemente en condiciones de
revelar y utilizar principios directivos de tremenda significación para la vida humana y la sociedad en el
propio pensamiento original de Dios" Nuestro progreso ha estado más a nivel horizontal, es decir, en lo científico y tecnológico, pero en lo vertical, en lo que es la esencia del hombre y su
destino eterno poco se ha avanzado.
Porque el hombre no puede subir y descubrir la imagen,
de Dios el que baja, el que se revela a los hombres. templado por un
telescopio, ni examinado en un microscopio.
Es preciso reconocer nuestra debilidad e
ignorancia y partir de la revelación divina para comenzar a entender quién soy como criatura y quién es mi Creador.
El autor del Salmo 8 nos presenta el retrato del
hombre tal como Dios lo creó.
Se basa en el relato del Génesis sobre la creación. Es significativo el hecho de que no
menciona el problema del pecado. El salmista nos presenta a un hombre
transformado, coronado de gloria y honor. Es el Señor de las demás
criaturas de la tierra. El texto hebreo original podría traducirse: “Lo ha
hecho un poco menor que Dios"
Es una alusión a la creación del
hombre a imagen de Dios. La limitación estaría en que, el
espíritu que fue creado a la
imagen de Dios está sujeto a la
carne y limitado por la muerte.
Luego la distancia
entre el Creador y la criatura es infinita. Pero el hombre está muy por encima de las demás criaturas. Podríamos afirmar que la distancia que existe entre la materia y el
hombre es mucho mayor que la que existe entre el hombre y Dios. Por eso el
salmista nos presenta al hombre como el rey de la creación y nos muestra una serie de criaturas
sometidas a él. Comienza con
los animales domésticos, los más cercanos al hombre, después pasa a las alturas y a las profundidades,
las aves del cielo y los peces del mar. Todo está sometido al señorío del hombre.
El hombre es el representante de Dios sobre la
tierra. Es señor en tanto
representa al verdadero Señor,
es un mayordomo. Ejerce esa representación porque es la imagen de Dios, porque está más cerca de Dios
que de la materia, aunque comparte la materia con las demás criaturas.
La Biblia señala, por un lado, la condición pecaminosa del hombre, su debilidad y por otro nos sugiere que la
imagen de Dios no ha sido aniquilada a pesar del pecado.
La función de representante de Dios no puede ser efectiva sino a medida que
el hombre permanece en relación
y sumisión ante Aquel que
representa.
Cuando el hombre quiere usurpar el lugar de Dios,
tentación sugerida por la
imagen de la serpiente. deja su rol de imagen de Dios para convertirse en
caricatura de Dios.Este es el más grave problema del hombre contemporáneo, quiere ser Dios y no está dispuesto a humillarse aceptando el papel de representante
subordinado.
La revelación del hombre en Jesucristo
¿Por qué omite el autor del Salmo 8 toda alusión al pecado?
¿Por qué se omite todo lo relacionado con la caída y corrupción del hombre? Porque el salmista contempla la humanidad ideal, tal
como salió de las manos de
Dios, tal como Dios quería que
fuera. Tal ser es una revelación
gloriosa de la naturaleza de Dios.
grande que la inmensidad del firmamento y los
millones de estrellas y planetas. Más sublime que el sol, los valles y las montañas. El hombre es la máxima revelación
natural de Dios. “.¿y el hijo del hombre que le
visites...?" dice el salmista. ¿Qué quiso decir?
Según el estilo poético
hebreo, con frecuentes repeticiones, no quería decir sino "hombre". Es muy probable que el salmista no
estaba pensando conscientemente en el Mesías. ¿No suenan las
palabras del Salmo 8 como una ironía? ¿Es acaso esa
pobre criatura esclava de las fuerzas de la naturaleza e indefensa ante las
bestias, el hombre que vio el salmista?
¿No tenemos derecho a
pensar que se trata de un salmo profético? ¿No se cumple
esa profecía en Jesucristo? La
narración del salmista no se
ajusta al hombre, la humanidad puede alcanzar su pleno desarrollo, creyendo y
obedeciéndole, hasta que Cristo
sea formado en vosotros, como dice San Pablo. El autor de la Epístola a los hebreos señala que el hombre al cual se hace
referencia en el Salmo 3, no es otro que Jesucristo: Hebreos 2:6-10. Jesús como hombre es la perfección de la humanidad, y lo que se efectuó en él, puede atribuirse al hombre que él representa: coronado de gloria y honra.
En la segunda parte de esta obra nos referiremos al
Hombre Nuevo,
LA POSIBILIDAD DE CONOCER AL HOMBRE
Jesucristo, cuando tratemos el ministerio del
evangelio de Cristo según San
Pablo.
Podemos conocer al hombre en tanto conocemos a
Jesucristo, que es el arquetipo de hombre, el Nuevo Adán, el que nos restaura a la plena humanidad perdida por la caída del primer Adán.
Pero al mismo tiempo que conocemos al hombre
Jesucristo podemos también
conocer a Dios que se nos revela en Él. En el Evangelio según San Juan se nos dice que Felipe deseando un conocimiento
exhaustivo de Dios, le dice al Señor:
"Muéstranos al Padre y nos basta"
ha visto al Padre' (Juan 14:8-9). Se nos revela en el
hombre Nuevo, Jesucristo
En la perfección de la criatura vemos al Creador y conocemos al Creador porque se
nos revela en la perfección de
la criatura.
Hemos encontrado dos verdades correlativas: El
conocernos a nosotros mismos y el conocer a Dios. Las dos verdades se reúnen en Jesucristo. Dios-hombre Como muy
bien ha señalado en el
pensamiento revelador de la escritura: "Desde el momento en que Dios me
encuentra en Jesucristo, yo sé
que Él es el Creador y que yo
soy la criatura. Sólo puedo
conocer que soy una criatura en ese encuentro".
Cuando Pilato afirma: "He aquí el Hombre" (Juan 19:5) estaba
diciendo mucho más de lo que
quería decir. La palabra final
de Dios acerca del hombre la encontramos en Jesucristo. En las palabras de
Pilato está la clave tanto de
la Cristología como de la
Antropología.
La revelación acerca del Hombre por medio del Espíritu Santo
Solo por revelación el hombre puede conocer a Dios y a sí mismo. Pero Dios no solo nos revela la naturaleza del hombre en las
páginas de la Biblia. También se nos revela en una forma especial por
el Espíritu Santo. El Espíritu Santo que da testimonio de Jesucristo
(Juan 15:26) y que convence al mundo de pecado
(Juan 16:8). Es cuando el Espíritu Santo me hace ver mi condición de pecador y de ser dependiente de Dios,
que comienzo a tener conocimiento acerca de mí mismo. Ya no puedo considerarme el centro del universo con todas
las personas y cosas girando en (Juan 16:8). Es cuando el Espíritu Santo me hace ver mi condición de pecador y de ser dependiente de Dios,
que comienzo a tener conocimiento acerca de mí mismo. Ya no puedo considerarme el centro del universo con todas
las personas y cosas girando en torno a mí. Sino que me convierto en alguien
que gira en torno a Jesucristo. El hombre llega a conocerse como criatura
dependiente del Dios que se nos revela en Jesucristo. Al saberse pecador es
consciente de la necesidad del perdón y al buscar el perdón se entrega a Jesucristo.
Pero el Espíritu Santo no sólo
nos revela nuestra condición de
criatura dependiente.
También nos muestra una sublime relación filial: somos hijos de Dios. Afirma San Pablo: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (Rom. 8:16), El verbo griego summarturein,
que aparece en este pasaje significa literalmente: "Dar testimonio
juntamente con" Es decir, que el Espíritu Santo junto con mi propio espíritu da testimonio de que soy un hijo de Dios. Como afirma la
escritura:
"El Espíritu de Dios da testimonio a nuestro yo de tal manera que este yo no
puede ya continuar pasivo, sino que se siente urgido a sustentar y transmitir
este testimonio"