Él Universo Es Un Misterio
Es Mas Que Un Problema Científico
Es Él Lenguaje del Amor de Dios Hacia Nosotros
SAN JUAN 3:16
'16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. '
https://www.bible.com/es/bible/149/JHN.3.16
Dios Es Padre y Jesús Él Hijo del Hombre
Hay quien vive del aire sin conocerlo. Y así
vivimos de Dios y en Dios acaso, en Dios
Esta su Espíritu y conciencia de la sociedad y del
universo todo, en cuanto ese es también sociedad.
Dios no es sentido sino en cuanto es vivido, y
no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Él
(Mat 4- 4, Deut. 8- 3):
Y esta personalización del todo, del Universo a
que nos lleva el amor, la compasión, es la de una persona que abarca y encierra
en si a las demás personas que
la componen. Es el único modo de dar al
Universo finalidad dándole conciencia. Porque donde no hay conciencia no hay
tampoco finalidad que supone un propósito. Y la fe en Dios no estriba, como
veremos, sino en la necesidad vital de dar finalidad a la existencia, de hacer
que responda a un propósito. No para comprender el por qué, sino para sentir y
sustentar el para qué último, necesitamos a Dios para dar sentido al Universo…
Y tampoco debe extrañar que se diga que esa
conciencia del Universo esté compuesta e integrada por las conciencias de los
seres que el Universo forman, por la conciencia personal distinta de las que la
componen. Solo así se comprende lo de que en Dios seamos, nos movamos y
vivamos...
¿No es que acaso vivimos y amamos, esto es,
sufrimos y compadecemos en esa Gran Persona envolvente a todos, las personas
todas que sufrimos y compadecemos y los seres todos que luchan por
personalizarse, por adquirir conciencia de su dolor y de su limitación? ¿Y no
somos acaso ideas de esa Gran Conciencia total que al pensarnos existentes nos
da la existencia? ¿No es nuestro existir ser por Dios percibidos y sentidos?
Es tal nuestro anhelo de salvar a la
conciencia, de dar finalidad personal y humana o al Universo y a la existencia,
que hasta en un supremo, dolorosísimo y desgarrador sacrificio llegaríamos a
oír que se nos dijese que si nuestra conciencia se desvanece es para ir a
enriquecer la Conciencia infinita y eterna, que nuestras almas sirven de
Alimento al Alma Universal. Enriquezco, sí, a Dios, porque antes de yo existir
no me pensaba como existente porque soy uno más, uno más, aunque sea entre
infinitos, que como habiendo vivido y sufrido y amado realmente, quedo en su
seno. Es el furioso anhelo de dar finalidad al Universo, de hacerle consciente
y personal, lo que nos ha llevado a creer en Dios, a querer que haya Dios, a
crear a Dios, en una palabra. ¡A crearle, sí! Lo que no debe escandalizar se
diga ni al más piadoso teísta. Porque creer en Dios es en cierto modo crearlo:
aunque Él nos cree antes. Es Él quien en nosotros se crea de continuo a sí
mismo.
Hemos creado a Dios para salvar al Universo de
la nada, pues lo que no es conciencia y conciencia eterna, consciente de su
eternidad y eternamente consciente, no es nada más que apariencia. Lo único de
veras real es lo que siente, sufre, compadece, ama y anhela, es la con ciencia;
lo único sustancial es la conciencia. Y necesitamos a Dios para salvar la
conciencia no para pensar la existencia, para sentir para qué es… Él amor es
contra sentido si no hay Dios en nuestra consciencia.

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