domingo, 9 de abril de 2023

El Yo Soy

 La Identidad de Dios

Jesucristo

En El Yo Soy


Le respondieron los judíos: Nosotros tenemos una ley, 

y según la ley debe morir, 

porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.

Juan 19:7


Jesús, el  “Yo soy”entre Fariseos interpretes de la ley,junto a saduceos sacerdotes de la epoca  que pretendian andar en rectitud e impartir justicia ante el Pueblo  constituyeron el conon biblico para la historia literal quedando plasmado en la escritura el juicio universal del mundo las partes recojen los hechos y evidencias de la propia identidad de Jesus.

Poncio Pilato, el gobernador romano de Judea, pasó por momentos muy difíciles cuando Jesús fue llevado a su presencia. Temeroso, trató de evadir la situación que se planteaba ante sus ojos. Al oír de qué lo acusaban, sintió miedo:

 “Se ha hecho pasar por Hijo de Dios” 

Quizá el discurso más audaz de Jesús acerca de su identidad fue la declaración: 

“Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, 

¡yo soy!” 

(Juan 8:58).

Traducida al español, esta declaración puede parecer o sonar confusa. Pero en el idioma arameo o hebreo que Jesús hablaba, estaba diciendo algo que los judíos consideraron una blasfemia, por lo que de inmediato quisieron apedrearlo.

¿Qué estaba sucediendo? Que Jesús estaba diciendo que él era el que los judíos conocieron como Dios en el Antiguo Testamento. En dos palabras estaba diciéndoles que él existía desde antes de Abraham y que era el mismo Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Cuando en la antigüedad el gran Dios se reveló primeramente a Moisés en Éxodo 3:13-14, éste le preguntó cuál era su nombre. “Yo soy el que soy”, fue la sorprendente respuesta. “Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros”.

Jesús claramente afirmó que él era ese mismo ser: el “Yo soy” de Éxodo 3:13-14, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob (Éxodo 3-15).


“Yo soy” está relacionado con el nombre personal de Dios en el Antiguo Testamento, el nombre hebreo YHVH. En algunas Biblias en español, según la versión que utilicemos, este vocablo hebreo generalmente aparece como Jehová o el Señor.

"Él quien será, es y fue"

Los judíos sabían exactamente lo que quiso decir Jesús cuando hizo esta asombrosa afirmación. Por eso fue que quisieron matarlo a pedradas, porque lo consideraron culpable de blasfemia.


“Yo soy” y el relacionado YHVH son los nombres de Dios que describen una absoluta y eterna autoestima. Aunque es imposible traducirlo correcta y directamente en español, YHVH tiene el significado de “El Eterno”, “El Siempre Existente” o “El Que Era, Es Y Siempre Será”. Esas características sólo pueden aplicarse a Dios, cuya existencia es eterna.


En Isaias 42:8 este mismo ser dice: “Yo el Eterno [YHVH]; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas”. Dos capítulos más adelante leemos: “Así dice el Eterno [YHVH] Rey de Israel, y su Redentor, el Eterno de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaias 44:6).

Los judíos entendieron muy bien lo que Jesús quiso decir. Dijo que él era aquel que la nación de Israel conocía como el único Dios verdadero. Al reclamar para sí el nombre “Yo soy”, estaba diciendo que él era el Dios a quien los hebreos conocían como YHVH. Este nombre era tan sagrado para ellos que un judío devoto no se atrevía a pronunciarlo para ellos es el inombrable. Este era un nombre especial para Dios que sólo podía referirse al único Dios verdadero.

YHVH

El Otorgaba la perfecta UNIDAD del cielo con la tierra fuera de toda pretensión vana por lo cual nos gozamos en el servicio de su palabra en su NOMBRE.

Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Filipenses 2:9-11

El Hijo del Hombre


sábado, 8 de abril de 2023

Los Días de Transición

Una Gran Historia Para La Humanidad

Cronología de la crucifixión y resurrección

Una Vida Muerte y Resurrección Inimaginable

Martes

Jesús comió la cena pascual con sus discípulos e instituyó los símbolos del nuevo pacto. Después, en esa misma noche, fue traicionado por Judas, arrestado y llevado ante el sumo sacerdote.

Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciéndoles: —Tomen y coman; esto es mi cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la dio a ellos diciéndoles: —Beban de ella todos ustedes.

Mateo 26:26-27


Miércoles

Jesús murió alrededor de las 3 p.m. (Mateo 27:46-50. Este era el día de preparación para un día que perduraria por siempre como la copa del santo Día anual, no semanal, que comenzaba a la puesta del sol (Marcos 15:42). Su cuerpo fue colocado en el sepulcro justo antes de la puesta del sol 

(Mateo 27:57-60).

Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde toda la tierra quedó en oscuridad. Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: — Elí, Elí, ¿lema sabactani? —que significa “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” . Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban allí dijeron: —Está llamando a Elías. Al instante uno de ellos corrió en busca de una esponja. La empapó en vinagre, la puso en una vara y se la ofreció a Jesús para que bebiera. Los demás decían: —Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo. Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza y entregó su espíritu.

Mateo 27:45-50


Jueves

Este era el día “de gran solemnidad”, un día santo anual, el primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura (Juan 19:31; Levítico 23:4-7). La Biblia lo menciona como el día posterior al “día de preparación” (Mateo 27:62).

»Estas son las fiestas que el Señor ha establecido, las fiestas solemnes en su honor que ustedes deberán convocar en las fechas señaladas para ellas: La Pascua del Señor comienza el día catorce del mes primero, al comenzar la noche. El día quince del mismo mes comienza la fiesta de los Panes sin levadura en honor al Señor . Durante siete días comerán pan sin levadura. El primer día celebrarán una asamblea sagrada en su honor; ese día no harán ningún trabajo.

Levítico 23:4-7


Viernes

Concluido ya el día de gran solemnidad, las mujeres compraron y prepararon especias para ungir el cuerpo de Jesús. El reposo semanal del sábado comenzó el viernes a la puesta del sol.

Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús.

Marcos 16:1


Sábado

Las mujeres descansaron el sábado conforme al cuarto mandamiento (Lucas 23:56). Jesús resucitó cerca de la puesta del sol, exactamente tres días y tres noches después de ser sepultado, cumpliendo así la señal de Jonás y dando validez a la señal del mesías prometido.

Acuérdate del día sábado para santificarlo. Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo.

Éxodo 20:8-11


Domingo

Las mujeres trajeron las especias temprano, cuando aún estaba oscuro (Lucas 24:1; Juan 20:1), y descubrieron que Jesús ya había resucitado (Mateo 28:1-7). Él no resucitó el domingo por la mañana, sino el día anterior, alrededor de la puesta del sol.


Encontraron que había sido removida la piedra que cubría el sepulcro y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras se preguntaban qué habría pasado, se les presentaron dos hombres con ropas resplandecientes. Asustadas, se postraron hasta tocar el suelo con su rostro, pero ellos dijeron: —¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive? No está aquí; ¡ha resucitado! Recuerden lo que dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea: “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores y ser crucificado, pero al tercer día resucitará”.

Lucas 24:2-7

viernes, 7 de abril de 2023

La Autoridad Soberana de Dios


¿ Quién fue Jesús? 

En sus Enseñanzas

Sobre La Cruz 



Jesús se acercó entonces a ellos y dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

Mateo 28:18-20

Pocos se atreverían a negar que hace 2000 años existió un hombre llamado Jesús, y que fue un gran maestro que ha causado un gran impacto en el mundo y a transformado muchas vidas desde entonces Pablo le escribe a Timoteo.

Aunque espero ir pronto a verte, escribo estas instrucciones para que, si me retraso, sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe: Él se manifestó como hombre; fue justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria.

1 Timoteo 3:14-16


Él hizo una declaración que dejó a muchos atónitos: que era el Hijo mismo de Dios su propia sustancia y esencia. Durante gran parte de su vida fue el la historia misma de la humanidad y sólo un remanente pequeño de seguidores, personas que le creyeron y lo consideraban como su prometido Libertador y Rey. Debido al testimonio de estos seguidores, tiempo después muchos otros también creyeron que él era el Hijo de Dios y su palabra vida y testimonio lo confirman.

Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

S. Mateo 3:17

Pero en su época, los dirigentes religiosos lo rechazaron como el Hijo de Dios. Muchas de las cosas que decía eran tan opuestas a las enseñanzas y tradiciones de ellos, que siempre estuvieron en su contra hasta que finalmente lograron que fuera ejecutado en el madero de una cruz.

Además, las autoridades romanas locales también lo consideraron como una amenaza y fueron cómplices de su ejecución; finalmente, ellas la llevaron a cabo. Las religiones de su época se opusieron a que sus enseñanzas continuaran y se valieron de medios ilegales y violentos para tratar de destruir la iglesia una redimida en su sangre pascual un cuerpo vivo resusitado en Cristo que él había fundado y constituido como su victoria. Luego también el gobierno de Roma como un mismo faraon persiguió violentamente a los seguidores de este maestro judío de Galilea para esterminar sus enseñanza las que quedaron registradas fuera de todo tiempo y espacio humano dentro de su eternidad.

Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes y les ha dado ejemplo para que sigan sus pasos. «Él no cometió ningún pecado ni hubo engaño en su boca». Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que confiaba en aquel que juzga con justicia. Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados. Antes eran ustedes como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas.

1 Pedro 2:21-25

La Cruz

miércoles, 5 de abril de 2023

Jesús

 Una vida impecable

 Ofrendada de Amor

En Sacrificio



El profeta Isaías nos dice que Dios nuestro Padre Celestial “cargó en él el pecado de todos nosotros” y “por la rebelión de mi pueblo fue herido” 

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Cada cual se apartó por su camino,

 Pero YHVH cargó en Él el pecado de todos nosotros.°

Luego Isaías declara su inocencia: 

Después de aprehenderlo y juzgarlo, le dieron muerte; nadie se preocupó de su descendencia. Fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por la rebelión de mi pueblo.

Isaías 53:8

“Nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca”.

Se le asignó un sepulcro con los malvados y con los ricos fue su muerte, aunque no cometió violencia alguna ni hubo engaño en su boca.

Isaías 53:9

Después de la muerte de Jesús, Pedro confirmó estas palabras de Isaías. “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo” 

(1 Pedro 2:21-24).

¡Este es un extraordinario legado! No pecar ni de palabra, de hecho o incluso pensamiento, ¡ni siquiera bajo la más grande tentación o angustia! En Hebreos 4:15 se explica que Jesús “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”.


Algunos podrán decir que son justos, quizá hasta perfectos. Pero muy pocos les creerán, especialmente los que los conocen bien. Mas en el caso de Jesús, sus amigos más allegados —los que durante su ministerio constantemente viajaron, hablaron, comieron y caminaron con él— testificaron y estuvieron dispuestos a morir por su convicción de que él era el inmaculado Hijo de Dios.

Jesús desafió a sus enemigos: “¿Quién de ustedes me puede probar que soy culpable de pecado?” 

(Juan 8:46, NVI)

El relato bíblico nos muestra que lo único que podían hacer los enemigos de Jesús era lanzar absurdas y falsas acusaciones: “Nosotros no somos nacidos de fornicación”, insinuando que él lo era 

Juan 8:41

“Engaña al pueblo” (Juan 7:12); y “Demonio tiene, y está fuera de sí” (Juan 10:19-20). Incluso en su juicio sus acusadores tuvieron que buscar testigos falsos, porque nadie podía testificar que hubiera hecho algo malo alguna vez (Mateo 26:59-61).


Aun aquellos que no eran sus discípulos estuvieron de acuerdo en que el carácter de Jesús era intachable. El veredicto de Pilato fue: “Yo no hallo delito en él” (Juan 19:6). El centurión que supervisó la ejecución de Jesús, habiendo conocido una mente y un espíritu como nunca antes había visto, “dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo” (Lucas 23:47).


Uno de los criminales que fue crucificado junto con Jesús dio otro testimonio ante la integridad que había visto. Al otro malhechor lo reprendió y le dijo: “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo” ( Lucas 40-41).


Jesús vivió una vida íntegra y sin pecado, tal como lo confirmaron quienes lo conocieron y se percataron de su conducta tanto en la vida cotidiana como en circunstancias difíciles. Aun los miembros de su propia familia que lo conocían desde la niñez, sus medios hermanos, quienes en un principio no creían en él , llegaron a reconocerlo como el perfecto, inmaculado Hijo de Dio). Su forma de vivir era en sí la prueba de que lo que decía acerca de sí mismo era verdad.

Lo cierto es que ni siquiera sus hermanos creían en él.

Juan 7:5

La Vida Milagrosa de Jesús


martes, 4 de abril de 2023

El Siervo Sufriente

Un Sacrificio

El Siervo Sufriente

Redentor


En ninguna otra parte del Antiguo Testamento, como en este capítulo, se profetiza tan clara y plenamente que Cristo debía sufrir y luego entrar a su gloria. Pero a esta fecha pocos disciernen o reconocen el poder del creador que va fluyendo con la palabra. Se desecha el informe más importante y auténtico de la salvación a través del Hijo de Dios por los pecadores violadores de su palabra que no tuvieron encuenta su amor. La condición vil a que se sometió y su manifestación al mundo no concuerdan con las ideas del Mesías que los judíos se habían formado. Se esperaba que viniera con poder; en cambio creció como una árbol , silencioso e inadvertidamente. Él nada tenía de la gloria que uno hubiera pensado hallar en Él. Toda su vida fue no sólo humilde en estado externo; también fue penosa. Hecho pecado por nosotros, vivió la sentencia a la cual nos expuso el pecado. Los corazones carnales nada ven en el Señor Jesús como para interesarse en Él. ¡Sí, por cuántos de su pueblo sigue siendo despreciado y rechazado relacionado a sus enseñanzas y su autoridad!

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Isaías 53:1-3

En estos versículos hay un relato de los sufrimientos de Cristo; también del propósito de sus sufrimientos. Fue por nuestros pecados y en nuestro lugar que nuestro Señor Jesús sufrió. Todos hemos pecado y caído de la gloria de Dios. Los pecadores tienen su pecado favorito, su propio mal camino que aprecian. Nuestros pecados merecen todas los castigos y dolores, hasta los más severos. Somos salvados de la ruina a la cual nos obligamos por el pecado, cuando echamos sobre Cristo nuestros pecados. Esta expiación iba a ser hecha por nuestros pecados. Este es el único camino de salvación. Nuestros pecados fueron las espinas en la cabeza de Cristo, los clavos en sus manos y pies, la lanza en su costado. Fue entregado a la muerte por nuestras ofensas. Por sus sufrimientos adquirió para nosotros el Espíritu y la gracia de Dios para mortificar nuestras corrupciones, que son las insanías fractales  de nuestra alma. Bien podemos soportar nuestros sufrimientos más leves, porque Él nos ha enseñado a estimar todas las cosas como pérdida por amor a Él y a amar al que nos amó primero.

Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios, ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre él los pecados de todos nosotros. Fue oprimido y tratado con crueldad; sin embargo, no dijo ni una sola palabra. Como cordero fue llevado al matadero. Y como oveja en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. Al ser condenado injustamente, se lo llevaron. A nadie le importó que muriera sin descendientes ni que le quitaran la vida a mitad de camino. Pero lo hirieron de muerte por la rebelión de mi pueblo. Él no había hecho nada malo, y jamás había engañado a nadie. Pero fue enterrado como un criminal; fue puesto en la tumba de un hombre rico.

Isaías 53:4-9

¡Ven y ve cómo Cristo nos amó! 

Nosotros no lo pusimos en nuestro lugar; Él se puso a sí mismo. Así quitó el pecado del mundo al llevarlo sobre sí. Se sometió a la muerte, que para nosotros es la paga del pecado. Fijaos en las gracias y las glorias de su estado de exaltación. Cristo no encarga el cuidado de su familia a ningún otro. Los propósitos de Dios tendrán efecto. Prosperará lo que se emprenda conforme al beneplácito de Dios. Él se ocupará de cumplirlo en la conversión y salvación de los pecadores. Hay muchos a quienes Cristo justifica; muchos por quienes dio su vida como rescate. Por fe somos justificados; así, Dios es más glorificado, la libre gracia se promueve, el yo es abatido y nuestra felicidad asegurada. Debemos conocerle y creer en quien llevó nuestros pecados y nos salvó de hundirnos bajo la carga llevándola sobre sí. El pecado y Satanás, la muerte y el infierno, el mundo y la carne, son los enemigos poderosos que Él venció. Lo que Dios preparó para el Redentor, ciertamente Él lo poseerá. Cuando cautivó a la cautividad, recibió dones para los hombres, para que pudiera dar dones a los hombres. Mientras repasamos los sufrimientos del Hijo de Dios, recordemos nuestro largo catálogo de transgresiones y considerémosle sufriendo bajo el peso de nuestra culpa. Aquí se echa un fundamento firme sobre el cual haga descansar su alma el pecador tembloroso. Nosotros somos la adquisición de su sangre, y los monumentos de su gracia; por esto Él continuamente intercede y prevalece destruyendo las obras de maldad.

Formaba parte del buen plan del Señor aplastarlo y causarle dolor. Sin embargo, cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos descendientes. Disfrutará de una larga vida, y en sus manos el buen plan del Señor prosperará. Cuando vea todo lo que se logró mediante su angustia, quedará satisfecho. Y a causa de lo que sufrió, mi siervo justo hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargar con todos los pecados de ellos. Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de muchos e intercedió por los transgresores.

Isaías 53:10-12

El Sacrificio Profetico

sábado, 1 de abril de 2023

La Salvación del Alma

 La Redención

Es Solo a través de Cristo

Obtenemos la Salvación del Alma


Él nunca pecó y jamás engañó a nadie. No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados.

1 Pedro 2:22-24

La salvación es el mayor regalo de Dios para la humanidad. No solo afecta la vida que vives ahora, sino que impacta tu redención y no hay nada más importante que eso. Como cristianos, sabemos que la salvación es solo a través de Cristo. Hay muchas personas en nuestro mundo que lucharían con esa declaración y no entenderían por qué la salvación es solo a través de Cristo. Para comprender completamente esto, se requiere comprender la condición pecaminosa de la humanidad y los requisitos necesarios para obtener la salvación. Saber esto le ayudará a comprender por qué la salvación es solo a través de Cristo. Oro que al hacer esto solidifique la esperanza que tienes en Cristo y permita que fortalezca el amor y la confianza que tienes en tu salvador.

Cristo fue el unico que dividio la historia de toda la humanidad entre la ley y la gracia.

 El cumplió con los requisitos de la ley

Vivió una vida perfecta y sin pecado. Esto lo hizo elegible para ser el sacrificio por nuestros pecados.

No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir -

»No malinterpreten la razón por la cual he venido. No vine para abolir la ley de Moisés o los escritos de los profetas. Al contrario, vine para cumplir sus propósitos.

Mateo 5:17

Y vosotros sabéis que El se manifestó a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado. -

Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

1 Juan 3:5

 Cumplió con el requisito de justicia de Dios bajo la ley 

Este es el plan de salvación que Dios ha establecido. Nuestra salvación viene cuando ponemos nuestra confianza en este Jesús que murió por nuestros pecados.

¿Por qué la salvación es únicamente por medio de Cristo?

Hay tres razones por las qué la salvación es solo a través de Cristo.

 No pudimos hacerlo

 Para ganar la salvación, se requeriría que obedeciera perfectamente todas las leyes de Dios. Claramente, ninguno de nosotros puede hacer eso. La Biblia nos dice claramente que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.Porque todos hemos pecado, eso significa que estamos descalificados para cumplir con los requisitos de la ley.

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Romanos 3:23

 Dios sabe que no podemos hacerlo

El plan desde el principio nunca fue que nadie obtuviera justicia por medio de la ley. De hecho, Dios sabía que nunca viviríamos a la altura de las normas debido a nuestra naturaleza pecaminosa. La ley nos hizo conscientes de nuestro pecado y, lo que es más importante, nos ayudó a comprender la necesidad de un salvador.

“Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” - 

Romanos 8: 3-4 

 Cristo hizo por nosotros lo que no podíamos hacer por nosotros mismos

“Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado” 

Gálatas 2:16 (NTV)

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, 

para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él” - 

2 Corintios 5:21


Entrada Triunfal


miércoles, 29 de marzo de 2023

Dios Con Nosotros

El Espíritu en la impartición de los Dones de Dios

Unidad y Redención

 En El Cuerpo de Cristo

Él mismo constituyó a unos como apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros,

Efesios 4:11

Los dones espirituales son habilidades especiales que Dios regala a sus hijos para la edificación de su cuw¿erpo la iglesia de la cual cristo es el maestro y su espíritu es el creador universal en toda su obra en el cielo y nuestro planeta tierra. Debemos usarlos para bendecirnos los unos a los otros y así construir juntos una asamblea fuerte en el en su obra redentora que honre a Dios.

Todos los cristianos tenemos por lo menos un don y el Espíritu Santo distribuye los dones según quiere: «Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina»

 (1 Corintios 12:7-11). Sin embargo, la Biblia nos dice también que podemos anhelar otros dones y nos anima a pedirlos (1 Corintios 12:26-31).

En la Biblia encontramos tres listas principales de dones; Romanos 12:6-8 y Efesios 4:7-13. A continuación aparecen los dones que mencionan esos pasajes junto a una breve definición.

La Biblia dice que se nos otorgan dones espirituales con un propósito. En Romanos 12:8 se nos dice que usemos los diversos dones según el carácter de Dios y Su voluntad revelada "con liberalidad... con solicitud... con alegría". En 1 Corintios 12:24-25 se nos dice que "Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros". En 1 Pedro 4:11 el propósito de los dones es "para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo".

Los dones son dados por el Espíritu de Dios; por lo tanto, los dones son parte de la nueva vida que se nos concede en Cristo y podrían ser totalmente diferentes de nuestras capacidades o anhelos antes de la salvación. Primera de 1 Corintios 12:4-12 explica: "Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho". Los creyentes podrán diferir en sus dones espirituales, pero todos los dones espirituales están destinados a ser utilizados para la edificación del cuerpo de Cristo y para la gloria de Dios.

Un breve examen de tres textos importantes (Romanos 12:6-12; 1 Corintios 12:4-12; 1 Pedro 4:10-13) nos ayudará a ver el diseño de Dios en relación con Sus dones.

Una de las primeras cosas que se aclara en estos pasajes es la diversidad de los dones. El estudio de Pablo sobre los dones espirituales en Romanos 12 incluye diferentes dones que se encuentran en 1 Corintios 12. Y cuando Pedro habló de los dones espirituales en 1 Pedro 4:7-13, no los especificó, sino que enumeró amplias categorías de las clases de dones que Dios da. Entre los dones enumerados en la Biblia están: profecía, ministrar, sabiduría, conocimiento, fe, sanidad, enseñanza, exhortación, dar, gobernar, mostrar misericordia, hablar en lenguas e interpretar lenguas. Cualquiera que sea el uso específico, cada don encaja con los otros dones, y todos ellos obran juntos entre sí como las partes del cuerpo para hacer de ellos un conjunto funcional (Romanos 12:5).

Al hacer un estudio completo de los dones espirituales, uno debe intentar cuantificar y definir los dones. Romanos 12 enumera al menos siete dones, y 1 Corintios 12 enumera nueve. Hay cierta coincidencia en estas listas, y ciertamente hay indicaciones de que hay más dones de los que se detallan y corren en circulación por la sangre de Cristo en los que cada hombre y mujer de fe experimentan en la asombrosa contemplación de su marravillosa gracia de bendiciones en fe y sabiduria de su palabra .

Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones. Por esto dice: «Cuando ascendió a lo alto, se llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres». ¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las regiones bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo. Él mismo constituyó a unos como apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.

Efesios 4:7-13

El Don de Dios

martes, 28 de marzo de 2023

Valiente Sabiduria

 Que Llena Toda La Creación

Marcando Nuestras Vidas

 Con Las Fuerzas de Su Amor

¡La sabiduría está llamando! ¡Gritando está la experiencia.

 Se para a la orilla del camino o a la mitad de la calle, para que todos puedan verla. Se para junto a los portones, a la entrada de la ciudad, y grita a voz en cuello: «Gente de todo el mundo, ¡a ustedes estoy llamando! Jovencitos ignorantes, muchachitos inexpertos, ¡piensen bien lo que hacen! Préstenme atención, pues voy a decirles algo importante; no me gusta la mentira ni tampoco la hipocresía, siempre digo la verdad. La gente que sabe entender reconoce que mis palabras son justas y verdaderas. No busquen las riquezas, mejor busquen mis enseñanzas y adquieran mis conocimientos, pues son más valiosos que el oro y la plata. ¡Los más ricos tesoros no se comparan conmigo!

Proverbios 8:1-11

La voluntad de Dios se da a conocer por las obras de la creación, y por las conciencias de los hombres, pero más claramente por Moisés y los profetas. La dificultad principal es lograr que los hombres atiendan la instrucción. Sin embargo, atender las palabras de Cristo guiará al más ignorante al conocimiento salvífico de la verdad. Donde hay un corazón entendido y voluntad para recibir la verdad en amor, se valora la sabiduría más que la plata y el oro.

Aquí la sabiduría es Cristo en quien están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento; es Cristo en la palabra y Cristo en el corazón; no sólo se trata que Cristo sea revelado a nosotros sino que Cristo sea revelado en nosotros. Toda prudencia y destreza son del Señor. A través de la redención por la preciosa sangre de Cristo abundan las riquezas de su gracia en toda sabiduría y prudencia. El hombre encontró muchas invenciones para su ruina; Dios encontró uno para nuestra recuperación. Él aborrece el orgullo y la arrogancia, los malos caminos y la conversación pervertida; estos hacen que los hombres no quieran oír sus instrucciones santas, vivificadoras y humildes. La religión verdadera da a los hombres el mejor consejo en todos los casos difíciles, y les ayuda a simplificar su camino. Su sabiduría hace verdaderamente felices a todos los que la reciben en el amor de Cristo Jesús. Buscadlo a Él temprano, buscadlo fervorosamente, buscadlo antes de cualquier otra cosa. Cristo nunca dijo busca en vano. Los que aman a Cristo son los que han visto su cualidad de ser amado y han tenido su amor derramado en sus corazones; por tanto, son bienaventurados. Serán bienaventurados en este mundo o, en aquel que supera toda comparación. La riqueza obtenida por vanidad pronto disminuirá, pero la que es bien obtenida durará mucho; y la que se gasta bien en obras de piedad y caridad, será perdurable. Si no tienen riquezas ni honor en este mundo, tendrán lo que es infinitamente mejor. Serán dichosos en la gracia de Dios. Cristo, por su Espíritu, guía a los creyentes a toda la verdad y, así, los guía en el camino de la justicia, y ellos andan conforme al Espíritu. También serán dichosos en la gloria de Dios, en el más allá. En las promesas de la Sabiduría, los creyentes tienen bienes atesorados, no para días y años, sino para la eternidad; por tanto, su fruto es mejor que el oro.

»Yo soy la sabiduría, y mi compañera es la experiencia; siempre pienso antes de actuar. Los que obedecen a Dios aborrecen la maldad. Yo aborrezco a la gente que es orgullosa y presumida, que nunca dice la verdad ni vive como es debido. Yo tengo en mi poder el consejo y el buen juicio, el valor y el entendimiento. Yo hago que actúen con justicia reyes, príncipes y gobernantes. Yo amo a los que me aman, y me dejo encontrar por todos los que me buscan. Mis compañeras son la riqueza, el honor, la abundancia y la justicia. Lo que tengo para ofrecer vale más que el oro y la plata. Siempre actúo con justicia, y lleno de riquezas a todos los que me aman.

Proverbios 8:12-21

El Hijo de Dios declara que Él mismo participó en la creación del mundo. ¡Cuán capaz, cuán apto es el Hijo de Dios para ser el Salvador del mundo, si fue el Creador de éste! El Hijo de Dios fue ordenado para esa gran obra antes de la fundación del mundo.

 ¿Se deleita en salvar a los pecadores miserables, 

y nosotros no nos deleitaremos en su salvación?

»Dios fue quien me creó. Me formó desde el principio, desde antes de crear el mundo. Aún no había creado nada cuando me hizo nacer a mí. Nací cuando aún no había mares ni manantiales. Nací mucho antes de que Dios hiciera los cerros y las montañas, la tierra y sus paisajes. Yo vi cuando Dios puso el cielo azul sobre los mares; cuando puso las nubes en el cielo y cerró las fuentes del gran mar, cuando les ordenó a las aguas no salirse de sus límites. »Cuando Dios afirmó la tierra, yo estaba allí, a su lado, como su consejera. Mi dicha de todos los días era siempre gozar de su presencia. El mundo creado por Dios me llenaba de alegría;

¡la humanidad creada por Dios me llenaba de felicidad!

Proverbios 8:22-31

Ciertamente debemos escuchar la voz de Cristo con la prontitud de los niños. Seamos todos sabios y no rechacemos esa misericordia. Benditos son los que oyen la voz del Salvador y esperan en Él con lectura, meditación y oración diaria. Los hijos del mundo encuentran tiempo para diversiones vanas, sin descuidar lo que ellos consideran cosa necesaria. ¿No se demuestra desprecio de las instrucciones de la Sabiduría cuando la gente que profesa santidad, busca excusas para descuidar los medios de gracia? Cristo es Sabiduría y Él es Vida para todos los creyentes; no podemos obtener el favor de Dios a menos que hallemos a Cristo y seamos hallados en Él. Se engañan los que ofenden a Cristo; el pecado es malo para el alma. Los pecadores mueren porque quieren morir, lo que justifica a Dios cuando Él juzga.

»Querido jovencito, ¡escúchame bien! Dios te bendecirá si sigues mis consejos. Acepta mis enseñanzas; no las rechaces. ¡Piensa con la cabeza! Si todos los días vienes a mi casa y escuchas mis enseñanzas, Dios te bendecirá. Los que me encuentran, encuentran también la vida y reciben bendiciones de Dios; pero los que me ofenden ponen su vida en peligro; odiarme es amar la muerte».

Proverbios 8:32-36

Exelencia En Su Bendición

domingo, 26 de marzo de 2023

La Juriprudencia de Dios

El Juicio En La Cruz del Calvario


 el sol sale de un extremo de los cielos y sigue su curso hasta llegar al otro extremo; nada puede ocultarse de su calor. Las enseñanzas del Señor son perfectas; reavivan el alma. Los decretos del Señor son confiables; hacen sabio al sencillo. Los mandamientos del Señor son rectos; traen alegría al corazón. Los mandatos del Señor son claros; dan buena percepción para vivir. La reverencia al Señor es pura; permanece para siempre. Las leyes del Señor son verdaderas; cada una de ellas es imparcial. Son más deseables que el oro, incluso que el oro más puro. Son más dulces que la miel, incluso que la miel que gotea del panal. Sirven de advertencia para tu siervo, una gran recompensa para quienes las obedecen.

Salmos 19:6-11

El pecado es descrito en la Biblia como la trasgresión a la ley de Dios (1 Juan 3:4) y la rebelión contra Dios (Deuteronomio 9:7; Josué 1:18). El pecado tuvo su origen con Lucifer, el “Lucero, hijo de la mañana”, el más hermoso y poderoso de los ángeles. No contento con ser todo esto, el deseó ser semejante al Dios altísimo, y esa fue su caída y el inicio del pecado (Isaías 14:12-13). Cambiado su nombre a Satanás, él trajo el pecado a la raza humana en el Jardín del Edén, donde tentó a Adán y Eva con la misma seducción - “...seréis como Dios...”. Génesis 3 describe la rebelión de Adán y Eva contra Dios y contra Sus mandamientos. A partir de ese momento, el pecado ha pasado a través de todas las generaciones de la raza humana, y nosotros como descendientes de Adán, hemos heredado el pecado de él. Romanos 5:12 nos dice que a través de Adán, el pecado entró al mundo y, por lo tanto la muerte pasó a todos los hombres, porque “la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6:23).

A través de Adán, la heredada inclinación al pecado entró en la raza humana y los seres humanos se volvieron pecadores por naturaleza. Cuando Adán pecó, su naturaleza interior fue transformada por su pecado de rebelión, acarreándole la muerte espiritual y la depravación, la cual pasaría a todos aquellos que fueran después de él. Somos pecadores, no porque pecamos; por el contrario, pecamos porque somos pecadores. Esta es la condición conocida como la herencia del pecado. Así como heredamos características físicas de nuestros padres, así también heredamos nuestra naturaleza pecaminosa de Adán. El rey David lamentaba esta condición de la naturaleza humana caída en el Salmo 51:5 “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.

Otro tipo de pecado es el conocido como pecado imputado. Usada tanto en asuntos financieros como legales, la palabra griega traducida como “imputación”, significa “tomar algo que pertenece a alguien y acreditarlo a la cuenta de otro”. Antes que fuera dada la Ley de Moisés, el pecado no era imputado al hombre, sin embargo, los hombres seguían siendo pecadores por causa del pecado heredado. Después que la Ley fue dada, los pecados cometidos en violación a la Ley fueron imputados (acreditados) a ellos (Romanos 5:13). Aún antes que las transgresiones de la Ley fueran imputadas al hombre, la paga por el pecado (la muerte) continuó reinando (Romanos 5:14). Todos los humanos, desde Adán hasta Moisés, estuvieron sujetos a muerte, no por sus acciones pecaminosas contra la Ley Mosaica (la cual aún no tenían), sino por su propia y heredada naturaleza pecaminosa. Después de Moisés, los humanos estuvieron sujetos a muerte tanto por el pecado heredado de Adán, como por el pecado imputado por violar las leyes de Dios.

Dios usó este principio de imputación para beneficio de la raza humana, cuando Él imputó el pecado de los creyentes a la cuenta de Jesucristo, quien pagó la pena por el pecado (la muerte) en la cruz. Imputando nuestro pecado a Jesús, Dios lo trató como si Él fuera un pecador, aunque Él nunca lo fue, y lo hizo morir por los pecados de todo el mundo (1 Juan 2:2). Es importante entender que el pecado fue imputado a Él, pero Él no lo heredó de Adán. Él sufrió el pago por el pecado, pero Él nunca fue un pecador. Su naturaleza pura y perfecta no fue tocada por el pecado. Él fue tratado como si hubiera sido culpable de todos los pecados que la raza humana hubiera cometido, aunque Él no cometió ninguno. En cambio, Dios imputó la justicia de Cristo a los creyentes y acreditó a nuestras cuentas Su justicia, al igual que Él le acreditó nuestros pecados a la cuenta de Cristo (2 Corintios 5:21).

Un tercer tipo de pecado es el pecado personal, aquel que es cometido día tras día por el ser humano. Por haber heredado la naturaleza pecaminosa de Adán, cometemos pecados individuales y personales, desde la aparentemente inocente mentirilla, hasta el homicidio. Aquellos que no han puesto su fe en Jesucristo, deben pagar el castigo por estos pecados personales, así como por el pecado imputado y heredado. Sin embargo, los creyentes han sido liberados de la condenación eterna del pecado (el infierno y la muerte espiritual). Ahora podemos elegir si cometer o no pecados personales, porque tenemos el poder de resistir al pecado a través del Espíritu Santo que mora dentro de nosotros, santificándonos y dándonos la convicción de nuestros pecados cuando los cometemos (Romanos 8:9-11). Una vez que confesamos nuestros pecados personales a Dios y le pedimos perdón por ellos, somos restaurados a un perfecto compañerismo y comunión con Él. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” 

(1 Juan 1:9).

Todos somos condenados tres veces debido al pecado heredado, al pecado imputado y al pecado personal. El único castigo justo por este pecado es la muerte (Romanos 6:23), no sólo la muerte física sino la muerte eterna (Apocalipsis 20:11-15). Afortunadamente, los pecados heredados, imputados y personales, han sido crucificados en la cruz de Jesús, y ahora por la fe en Cristo Jesús como el Salvador,“tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” 


Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.

Efesios 1:7

La Juriprudencia de Dios


sábado, 25 de marzo de 2023

El Juicio de Dios

 Justicia Universal

 Arrepentimiento

En ÉL Perdón de Pecado


 Marcados Por Su Palabra Efesios 1:7 NTV

Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.

La Biblia descifra la vida en  el mensaje de las buenas nuevas de que Jesús pagó el precio por nuestra libertad y también por el pecado histórico de toda la creación, sin embargo, en muchas formas todavía sufrimos las consecuencias de nuestros pecados. Por ejemplo, un traficante de drogas puede llegar a ser cristiano en la cárcel, pero eso no significa que será puesto en libertad al día siguiente - seguirá experimentando las consecuencias de sus pecados pasados. Un cristiano nacido de nuevo que cae en el adulterio puede perder a su familia, su profesión, y demás posiciones pero aún después de confesar y abandonar su pecado; las consecuencias de su pecado permanecen. El venir a Cristo no borra los efectos temporales del pecado; por el contrario, nuestra salvación y condición actual de arrepentimiento real y verdadero bajo la gracia del espíritu de Jesucristo garantiza que no enfrentamos las consecuencias eternas del pecado.

La consecuencia del pecado es la muerte en su manifestación física, espiritual y perpetuamente debemos comprender este estado pero el espíritu de Cristo en su victoria te otorgara su luz en su camino él le revelará su verdad por medio de su palabra. Como pecadores, merecemos estar eternamente separados de Dios y de Su santidad.

Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.

Romanos 6:23

 En la cruz, Cristo pagó la pena criminal de nuestro pecado con Su propia sangre él es nuestra propiciación de los tiempos. El que no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros.

Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21

Sobre la base del sacrificio perfecto de Cristo, los que creen ya no están bajo la condenación del juicio universal de Dios.

Por lo tanto, los que vivimos unidos a Jesucristo no seremos castigados. Ahora, por estar unidos a él, el Espíritu Santo nos controla y nos da vida, y nos ha librado del pecado y de la muerte.

Romanos 8:1-2

Es importante entender que, cuando el creyente en Cristo experimenta las consecuencias por el pecado, no es porque esté bajo la condenación de Dios, Su ira, o Su retribución.

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

1 Tesalonicenses 5:8-10

 Los creyentes están bajo la gracia de Dios y al parecer dejaron la ley atrás la ley traducida si es en su pecado esta esta bien pero si significado de ley en la enseñanza de Dios son los primeros cinco libros de la biblia debemos comprender esa palabra como su enseñanza para justicia por el pecado.

Ahora bien, ¿eso significa que podemos seguir pecando porque la gracia de Dios nos ha liberado de la ley? ¡Claro que no! ¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta.

Romanos 6:15-16

 Jesús tomó la ira de Dios sobre sí mismo. Las consecuencias del pecado que todavía experimentan los creyentes podrían clasificarse en una de estas maneras:

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Isaías 53:10

Consecuencias universales. Algunas de las consecuencias del pecado se experimentan permanentemente por cada ser humano en la tierra, porque todos somos hijos de Adán. Todos tenemos malezas creciendo en nuestros jardines, todos nos enfrentamos a desastres naturales, todos nos enfermamos y envejecemos, y finalmente todos morimos físicamente. Como pecadores que vivimos en un mundo pecaminoso, no podemos evitar estas consecuencias del pecado original.

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Romanos 5:12

Consecuencias naturales. Vivimos en un mundo de causa y efecto, donde la ley de siembra y cosecha está en pleno efecto. Algunas de las consecuencias del pecado están incluidas y prácticamente garantizadas, no importa si el pecador es salvo o no. La Biblia advierte que la inmoralidad sexual es un pecado cometido contra el propio cuerpo. 

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

1 Corintios 6:18

La vida del pecado es infracción a la ley de Dios no es juego es una violación a la palabra de vida de la  del amado el ungido y mesias el  hijo de Dios Padre.

¿Tomará el hombre fuego en su seno Sin que sus vestidos ardan?

Proverbios 6:27

 Si robas algo, debes esperar ser atrapado y enfrentar las consecuencias naturales después de la violación de la ley el pecado del robo. Si te resiste al arresto cuando te atrapan, acumularás más consecuencias. Sembrar y cosechar.

Consecuencias para la enseñanza de los mandatos de la palabra de Dios ponen la masa de la población en caliente. Muy probablemente, Dios permite que algunas de las consecuencias del pecado permanezcan en nuestras vidas para enseñarnos la naturaleza atroz del pecado y para recordarnos que dependemos de la gracia de Dios. El pecado es un problema lo suficientemente serio como para que Dios haya enviado a su Hijo al mundo para morir. No nos atrevemos a tomar el pecado a la ligera. Ante las consecuencias del pecado, nos humillamos y buscamos el reino y la justicia de Dios de forma  mucho más apremiante que antes por la comprensión de la redención. Cuando Ananías y Safira fueron disciplinados por sus pecados, fue una lección para la iglesia: "Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas".

Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Hechos 5:11

La revelación de su palabra la debemos tomar en su propia revelación del espíritu y no a la interpretación subjetiva del ser humano el temor debe estar sujeto a la sabiduría de Dios y no a nuestra propia opinión humana.Fue la experiencia de Pablo en el primer libro de la epístola de Timoteo donde el como perseguidor y blasfemo se sintió como el primero de los pecadores no faltando a la verdad en relación a la evidencia de los hechos él afirma esta cita bíblica.

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

1 Timoteo 1:15

Consecuencias disciplinarias. Algunas de las consecuencias del pecado son el resultado de que Dios nos trata como un padre para con sus hijos. Hay una diferencia entre una pena por el pecado y la disciplina por el pecado. Como hijos de Dios, experimentamos la disciplina diseñada para guiarnos de regreso al camino correcto. "Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo"

y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Hebreos 12:5-6

La relación del amor de Dios es una de disciplina de Padre a hijo la vida del alma viviente es un campo de entrenamiento para alcanzar su sabiduría y la fe en su palabra.

No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.

Proverbios 3:11-12

  Observa cuántos de los hijos de Dios se someten a la disciplina: "todos". Todos somos caprichosos a veces en la tendencia natural del pecado. 

Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Hebreos 12:8

El propósito de Dios al permitirnos experimentar las consecuencias disciplinarias del pecado, fiel a Su naturaleza, es perfecto: "en la integridad de su palabra para lo que nos es provechoso al servicio de su Espíritu Santo".

Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:9-11

La iglesia de Corinto es un ejemplo de cristianos que sufren las consecuencias disciplinarias de su pecado: al participar de la mesa del Señor de una manera indigna, trajeron el disgusto de Dios:

Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

1 Corintios 11:30

Vemos acciones disciplinarias similares en 2 Samuel 12. Aun después de que David confesó su pecado y fue perdonado, Dios permitió que David y su familia sufrieran ciertas consecuencias que no se escapan de las circunstancias del pecado.

Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.

2 Samuel 12:11-12

Dios nos permite experimentar algunas de las consecuencias temporales del pecado para mostrarnos Su amor. Si Dios nunca disciplinara a Sus hijos descarriados, no sería un buen Padre. Si nunca fuéramos disciplinados ni sufriéramos las consecuencias de nuestras malas acciones, nunca aprenderíamos lo que es bueno y lo que es malo. Solemos aprender de nuestros errores más fácilmente que de nuestros éxitos.

Alabado sea el Señor por Su bondad. Él nos permite experimentar las consecuencias temporales del pecado (para nuestro propio bien). Sin embargo, Él nos ha salvado de las consecuencias eternas del pecado. Jesús pagó la pena por nuestros pecados para que nunca experimentemos la segunda muerte, que es el lago de fuego.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Apocalipsis 20:14

 A los creyentes en Cristo se les promete que la maldición y las consecuencias del pecado un día serán removidas completamente de sus vidas.

En todo mi monte santo no habrá nada que destruya o haga daño, porque así como las aguas llenan el mar, así también la tierra estará llena de gente que conocerá al Señor .

Isaías 11:9 NTV

La sangre de Cristo es el Pacto que se establece en toda la Creación para restablecer el altar de la casa de Dios que brota del mismo corazón conforme a la palabra de regeneración en las promesas del pacto eterno el señor Jesucristo en su victoria derrota a la maldición el pecado y la muerte.

Y todo el que no tenía su nombre registrado en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Apocalipsis 20:15