Aliento Para Él Pueblo de Dios
ISAÍAS 26
Visión Profética
“En aquel día”parece significar cuando la Babilonia del apocaliosis sea derribada al suelo. La promesa y el pacto inmutable del Señor son los muros de la casa de Dios. Las puertas de la ciudad estarán abiertas. Entonces exhortemos a los violadores de la ley a unirse al Señor por la gracia de su hijo amado.
Tú los guardarás en paz; en completa paz, paz interior, paz exterior, paz con Dios, paz de conciencia, paz en todos los tiempos, en todas las circunstancias. Confía en el Señor para esa paz, esa porción fieros que nos sostiene y será para siempre su pacto el cual vive en el corazón de sus hij@s. Cualquiera que sea la palabra humana en que confía el mundo, durará sólo un momento, pero los que confían en Dios no sólo hallarán fuerza en Él que nos traslada a esa bendición que es para siempre, sino que la recibirán de Él. Entonces, reconozcámosle en todos nuestros caminos y confiemos en Él en todas las pruebas y adversidades de este mundo.
El camino del justo es parejo, un rumbo constante de obediencia y conversación consagrada por su espíritu eterno. Es la pleninitud de los hijo@s de Dios que hagamos su camino simple y fácil. Es nuestro deber, y nuestro esperar en fe mantener deleite en su verdad para con Él en los momentos más oscuros y más desalentadores. Nuestros problemas no deben alejarnos de Dios; y en la noche más oscura y más larga de la aflicción, debemos desearlo a Él con nuestra alma; esto debemos entender por su revelación y verdad manteniendo su conexion en oración. Nada hacemos de nuestra actitud de ingratitud si no activamos en Cristo nuestra profesión de fe, si en ella no mantenemos actitud de gratitud de corazón. Aunque lleguemos tarde o muy temprano siempre hallaremos a Dios listo para recibirnos. La intención de las aflicciones es enseñar rectitud; bendito es el hombre a quien así enseña el Señor. Pero los pecadores andan en sentido contrario. Irán por sus malos caminos, porque no quieren considerar quién es Dios, cuyas leyes ellos persisten en despreciar formulando sus trampas propias de corrupción.Los escarnecedores y los que defraudan al pueblo de Dios sentirán dentro de poco tiempo lo que ahora no creen, que horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. No ven el mal del pecado, que traen miseria y migajas de engaño a sus electores pero verán ellos mismos sus propias desgracias. Oh, que abandonen sus proyectos falsos de fraude y se vuelvan al Señor para que tenga misericordia de ellos.
Isaías 26:12-19 - Su pueblo llamado a obedecer su palabra.
Toda criatura, todo asunto, toda forma que sea de servicio para nuestro pueblo es Dios quien hace que así sea. Él hace a nuestro favor esa obra que parecía contra nosotros. Habían sido esclavos del pecado y de Satanás pero, por la gracia divina, se les enseñó a buscar ser liberados de todos los amos anteriores. La causa que se opone a Dios y a su reino se hundirá al final. Obsérvese nuestra necesidad de aflicciones. Antes, la oración era gota a gota; ahora, la derraman, ahora viene como agua desde una fuente. Las aflicciones nos llevan a la oración secreta.
Considerad a Cristo como quien habla a su Iglesia. Su resurrección de los muertos es una primicia de toda la liberación anunciada. El poder de su gracia, como el rocío o la lluvia, que hace revivir la hierba que parecía muerta, levantará a su iglesia desde su estado más bajo, pero aquí podemos referirnos a la resurrección de los muertos, especialmente de los ungidos en Cristo.
Isaías 26:20-21 - Liberación prometida
Cuando amenazan los peligros es bueno retirarse y esconderse; cuando nos encomendamos a Dios para que nos cubra con su santa bendición, nos ocultará bajo el manto de su cielo, cielo en du paz y cielo en la integridad de su palabra que brota de la sabiduría de su hijo. Así, pues, estaremos a salvo y en plenitud de gozo en medio de las tribulaciones. No es sino por corto tiempo, como si fuera por un momentito; cuando termine, parecerá como nada. El lugar de Dios es el trono de la gracia; le complace estar allí. Sale de su lugar cuando castiga, porque no se complace en la muerte de los pecadores. Pero difícilmente haya otra verdad que se repita con más frecuencia en la Escritura que el propósito determinado de Dios de castigar a los hacedores de iniquidad y maldad. Mantengámonos cerca del Señor y apartados del mundo; busquemos consuelo en la oración secreta. El día de ira y venganza viene al mundo, y mientras debemos tener la expectativa de tribulación y sufrimiento. Pero, porque el cristiano espera estas cosas, ¿se inquietará y desfallecerá? No, que repose en su Dios. El creyente está a salvo permaneciendo en Él, y esperamos con paciencia el cumplimiento de las promesas de Dios garantizadas proféticamente en su verdad.

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