viernes, 21 de agosto de 2026

Identidad En Cristo

 ¿Qué y Quién es Dios?


Salmos 29:1



EL HIJO DEL HOMBRE



Salmos 29:1


 'Honren al Señor, hijos de Dios, honren su gloria y su poder. '

  

Las claras y sencillas declaraciones de Juan nos proporcionan un entendimiento de Dios que fue hecho claro por la manifestación de Jesucristo. El lenguaje utilizado nos asevera que hay dos seres coexistentes y llamado Dios: Dios y el Verbo, El creador y la acción quien es uno con su espíritu es también uno con Dios.

Si ellos existieran en alguna otra forma que no fuera la de dos seres auto existentes en su unidad, tanto en griego como en español es posible describir algo completamente diferente en el limitado entendimiento humano. Pero el texto bíblico no lo hace. Claramente se habla de dos, juntos, ambos siendo Dios en sustancia y esencia. Si sólo hubiera uno, entonces Juan no habría dicho: “el Verbo era con Dios”. 

San Juan 1-1

 

La pregunta surge: Si Jesús era el Verbo, y por tanto Dios, ¿cómo pudo Dios, quien es infinito, venir a ser finito? ¿Qué le sucedió al Verbo en el momento en que se convirtió en un óvulo engendrado con la vida del Padre en el vientre de María?

No sabemos exactamente cómo hizo Dios ese milagro, pero por la Escritura se hace evidente que Dios pudo convertirse en un ser humano y por consiguiente estar sujeto a una existencia física y finita, limitado al tiempo y al espacio, sujeto al dolor, sufrimiento y muerte, y a ser tentado sin haber cometido pecado se hizo pecado para redención de la humanidad. Un misterio un milagro 100 % hombre y 100 %Dios

 

Y así lo hizo Jesús. Como Pablo lo resumió: “quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” 


(Filipenses 2:6-8, NVI).


Jesús podría morir. Jesús podría experimentar las emociones humanas. Jesús podría tener hambre y sentir dolor. Podría angustiarse ante la perspectiva del sufrimiento y la muerte. Sí, Dios podría morir, pero sólo si se volvía un ser humano físico. Así lo hizo. Y ¿quién era él? Era la misma persona que siempre había sido; incluso recordaba su pasada eternidad con el Padre.

Notemos la oración de Jesús en 


Juan17:5: 


“Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera” (NVI). 


Aquí habla abiertamente de sus experiencias pasadas y recuerdos con el Padre, revalidando todo lo que Juan escribió en los primeros versículos de su evangelio.

Sí, el sacrificio de Jesús fue de una magnitud casi inconcebible. Y saber quién era él y a lo que voluntariamente renunció debería tener tremenda importancia para usted y para mí al analizar la grandeza de su sacrificio.

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