martes, 21 de julio de 2026

La Revelación de Jesucristo

 LA POSIBILIDAD DE CONOCER AL HOMBRE




A fines del siglo VII antes de Cristo, nació, en lo que hoy es Turquía, la filosofía occidental. La preocupación de los primeros filósofos era encontrar el origen de todas las cosas, del mundo que nos rodea. A este primer período se llamó cosmológico porque el interés estaba centrado en el cosmos. A partir de Sócrates (siglo V A. C.) y de los sofistas, el interés se centra fundamentalmente en el hombre. (') por eso, a esta etapa de la reflexión filosófica se le llama antropológica. En el pórtico del templo de Delfos, frecuentado por personas que buscaban iluminación interior de parte de aquellos que se suponía tenían la capacidad para impartir sabiduría, había escrita esta exhortación: CONOCETE A TI MISMO. Esta exhortación tiene validez y pertinencia tanto hoy como la tuvo ayer. Desde Sócrates en adelante, el hombre ha sido el tema favorito de filósofos y poetas.

La filosofía del Hombre, señala que esta división no puede considerarse absoluta, ya que se puede encontrar en los presocráticos reflexiones acerca del hombre.

La validez de esta división por cuanto: "los presocráticos tendían a concebir al hombre en función del cosmos, mientras los sofistas y

Sócrates tendían a concebir al cosmos en función del hombre",

Pero Dios Se Había Adelantado En Su Creación

GÉNESIS 1:27

'Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.'

https://www.bible.com/es/bible/149/GEN.1.27.RVR1960

 

Que hoy conocemos al átomo mejor que a la mente que conoce al átomo. Si pudiéramos llegar a obtener con respecto a la mente tan solo la mitad de la comprensión que la física ha logrado sobre los elementos de la materia, estaríamos probablemente en condiciones de revelar y utilizar principios directivos de tremenda significación para la vida humana y la sociedad en el propio pensamiento original de Dios" Nuestro progreso ha estado más a nivel horizontal, es decir, en lo científico y tecnológico, pero en lo vertical, en lo que es la esencia del hombre y su destino eterno poco se ha avanzado.

Porque el hombre no puede subir y descubrir la imagen, de Dios el que baja, el que se revela a los hombres. templado por un telescopio, ni examinado en un microscopio.

Es preciso reconocer nuestra debilidad e ignorancia y partir de la revelación divina para comenzar a entender quién soy como criatura y quién es mi Creador.

El autor del Salmo 8 nos presenta el retrato del hombre tal como Dios lo creó.

Se basa en el relato del Génesis sobre la creación. Es significativo el hecho de que no menciona el problema del pecado. El salmista nos presenta a un hombre transformado, coronado de gloria y honor. Es el Señor de las demás criaturas de la tierra. El texto hebreo original podría traducirse: Lo ha hecho un poco menor que Dios"

Es una alusión a la creación del hombre a imagen de Dios. La limitación estaría en que, el espíritu que fue creado a la imagen de Dios está sujeto a la carne y limitado por la muerte.

 Luego la distancia entre el Creador y la criatura es infinita. Pero el hombre está muy por encima de las demás criaturas. Podríamos afirmar que la distancia que existe entre la materia y el hombre es mucho mayor que la que existe entre el hombre y Dios. Por eso el salmista nos presenta al hombre como el rey de la creación y nos muestra una serie de criaturas sometidas a él. Comienza con los animales domésticos, los más cercanos al hombre, después pasa a las alturas y a las profundidades, las aves del cielo y los peces del mar. Todo está sometido al señorío del hombre.

El hombre es el representante de Dios sobre la tierra. Es señor en tanto representa al verdadero Señor, es un mayordomo. Ejerce esa representación porque es la imagen de Dios, porque está más cerca de Dios que de la materia, aunque comparte la materia con las demás criaturas.

La Biblia señala, por un lado, la condición pecaminosa del hombre, su debilidad y por otro nos sugiere que la imagen de Dios no ha sido aniquilada a pesar del pecado.

La función de representante de Dios no puede ser efectiva sino a medida que el hombre permanece en relación y sumisión ante Aquel que representa.

Cuando el hombre quiere usurpar el lugar de Dios, tentación sugerida por la imagen de la serpiente. deja su rol de imagen de Dios para convertirse en caricatura de Dios.Este es el más grave problema del hombre contemporáneo, quiere ser Dios y no está dispuesto a humillarse aceptando el papel de representante subordinado.

La revelación del hombre en Jesucristo

¿Por qué omite el autor del Salmo 8 toda alusión al pecado?

¿Por qué se omite todo lo relacionado con la caída y corrupción del hombre? Porque el salmista contempla la humanidad ideal, tal como salió de las manos de Dios, tal como Dios quería que fuera. Tal ser es una revelación gloriosa de la naturaleza de Dios.

grande que la inmensidad del firmamento y los millones de estrellas y planetas. Más sublime que el sol, los valles y las montañas. El hombre es la máxima revelación natural de Dios. .¿y el hijo del hombre que le visites...?" dice el salmista. ¿Qué quiso decir?

Según el estilo poético hebreo, con frecuentes repeticiones, no quería decir sino "hombre". Es muy probable que el salmista no estaba pensando conscientemente en el Mesías. ¿No suenan las palabras del Salmo 8 como una ironía? ¿Es acaso esa pobre criatura esclava de las fuerzas de la naturaleza e indefensa ante las bestias, el hombre que vio el salmista?

¿No tenemos derecho a pensar que se trata de un salmo profético? ¿No se cumple esa profecía en Jesucristo? La narración del salmista no se ajusta al hombre, la humanidad puede alcanzar su pleno desarrollo, creyendo y obedeciéndole, hasta que Cristo sea formado en vosotros, como dice San Pablo. El autor de la Epístola a los hebreos señala que el hombre al cual se hace referencia en el Salmo 3, no es otro que Jesucristo: Hebreos 2:6-10. Jesús como hombre es la perfección de la humanidad, y lo que se efectuó en él, puede atribuirse al hombre que él representa: coronado de gloria y honra.

En la segunda parte de esta obra nos referiremos al Hombre Nuevo,

LA POSIBILIDAD DE CONOCER AL HOMBRE

Jesucristo, cuando tratemos el ministerio del evangelio de Cristo según San Pablo.

Podemos conocer al hombre en tanto conocemos a Jesucristo, que es el arquetipo de hombre, el Nuevo Adán, el que nos restaura a la plena humanidad perdida por la caída del primer Adán.

Pero al mismo tiempo que conocemos al hombre Jesucristo podemos también conocer a Dios que se nos revela en Él. En el Evangelio según San Juan se nos dice que Felipe deseando un conocimiento exhaustivo de Dios, le dice al Señor:

"Muéstranos al Padre y nos basta"

ha visto al Padre' (Juan 14:8-9). Se nos revela en el hombre Nuevo, Jesucristo

En la perfección de la criatura vemos al Creador y conocemos al Creador porque se nos revela en la perfección de la criatura.

Hemos encontrado dos verdades correlativas: El conocernos a nosotros mismos y el conocer a Dios. Las dos verdades se reúnen en Jesucristo. Dios-hombre Como muy bien ha señalado en el pensamiento revelador de la escritura: "Desde el momento en que Dios me encuentra en Jesucristo, yo sé que Él es el Creador y que yo soy la criatura. Sólo puedo conocer que soy una criatura en ese encuentro". 

Cuando Pilato afirma: "He aquí el Hombre" (Juan 19:5) estaba diciendo mucho más de lo que quería decir. La palabra final de Dios acerca del hombre la encontramos en Jesucristo. En las palabras de Pilato está la clave tanto de la Cristología como de la Antropología.

 La revelación acerca del Hombre por medio del Espíritu Santo

Solo por revelación el hombre puede conocer a Dios y a sí mismo. Pero Dios no solo nos revela la naturaleza del hombre en las páginas de la Biblia. También se nos revela en una forma especial por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo que da testimonio de Jesucristo (Juan 15:26) y que convence al mundo de pecado

(Juan 16:8). Es cuando el Espíritu Santo me hace ver mi condición de pecador y de ser dependiente de Dios, que comienzo a tener conocimiento acerca de mí mismo. Ya no puedo considerarme el centro del universo con todas las personas y cosas girando en (Juan 16:8). Es cuando el Espíritu Santo me hace ver mi condición de pecador y de ser dependiente de Dios, que comienzo a tener conocimiento acerca de mí mismo. Ya no puedo considerarme el centro del universo con todas las personas y cosas girando en torno a mí. Sino que me convierto en alguien que gira en torno a Jesucristo. El hombre llega a conocerse como criatura dependiente del Dios que se nos revela en Jesucristo. Al saberse pecador es consciente de la necesidad del perdón y al buscar el perdón se entrega a Jesucristo.

Pero el Espíritu Santo no sólo nos revela nuestra condición de criatura dependiente.

También nos muestra una sublime relación filial: somos hijos de Dios. Afirma San Pablo: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (Rom. 8:16), El verbo griego summarturein, que aparece en este pasaje significa literalmente: "Dar testimonio juntamente con" Es decir, que el Espíritu Santo junto con mi propio espíritu da testimonio de que soy un hijo de Dios. Como afirma la escritura:

"El Espíritu de Dios da testimonio a nuestro yo de tal manera que este yo no puede ya continuar pasivo, sino que se siente urgido a sustentar y transmitir este testimonio"

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